Montaña Tatasabaya

sabaya

La montaña Tatasabaya es la Jach´a Pukara (fortaleza grande) de la comunidad aymara de Sabaya ubicada en la Provincia del mismo nombre en el departamento de Oruro.

Tatasabaya fue considerado por los lugareños como el lugar más sagrado de la madre  Pachamama. Por eso periódicamente es motivo de ofrendas de Wilancha por los comunarios de dicha marka realizan sobre la boca del volcán Tatasabaya, donde se encuentra la venerada pukara.

Actualmente los pobladores Sabayeños realizan el ascenso a la empinada montaña una vez por año llevando la tradicional “misapachamama” y un gallo para los rituales de la Wilancha en la referida pukara. En casos especiales, la hazaña andinista es premiada con la miniatura de la torre de Sabaya otorgaban por las autoridades de la capital.

La cúspide de Tatasabaya dicen tiene cuatro peñascos inmensos, dos de los cuales  por su gran altura observando las cúspides de peñascos estos parecieran querer alcanzar el universo infinito.

Los morros están separados por una profunda hendidura horizontal que atraviesa de este a oeste, lo que según la leyenda fue ocasionado por Sajama, en su disputa por la esbelta karikima.

La parte central del volcán termina en forma de embudo con rocas inmensas donde se puede leer el nombre de los peregrinos devotos del Tatasabaya que llegaron hasta la Pukara.

La parte central del volcán termina en forma de embudo. Al pie de los bloques de piedra situado en el lado Sudeste, se encuentra la pequeña boca del volcán que permanentemente exhala humo azufrado. Más arriba, sobre la cima más alta, está el mástil para la iza de la bandera la que cuando esta enarbolar la grandeza de la cultura y nación Aymará.

LA LEYENDA DE SAJAMA Y TATASABAYA

La mitología andina refiere que en tiempos remotos el altiplano fue el dominio de familias venerables. Estos vivían en sus fortalezas legendarias jamás expugnadas por las comarcas vecinas. Y si sucedió alguna vez fue cuando los dioses del Olimpo andino, como el Wiraqucha, el Pachakamak, el khunu y la Pachamama vertieron sus castigos sobre ellos, a causa de los horrendos abusos que estos cometían con sus vasallo.

En una ocasión los nobles Mururata e Illimani, humanos de una estirpe real, se enfrascaron en una funesta guerra que solo termino cuando el Dios khunu descabezo al primero, cuya cúspide fue a parar en las áridas pampas de karankas. Hoy es llamado la gran montaña de Sajama.

Entre estas nobles familias sobresalían el Illimani, Illampu, Mururata, Sajama,  Qhamacha y Tatasabaya. Los de estos últimos, se extendían en la región  occidental.  Por otro lado, en la región Sur, en la tierra de los Llipis (Lípez), vivía la portentosa Thunupa, hija de Turuni, un longevo mallku a estar con la leyenda en acompaña de Asanaki, Qura – Qura y Sukarani,  con quien  se dice tuvo una efímera vida marital de cuya relación nacieron sus hijos Salwiyani y Chika Chika.

Más al oeste, moraba la zagala kawarraya una de las mujeres más codiciadas por los caciques de la comarca Karankas, Karikima, amiga y vecina de esta, era también otra de las jóvenes más hermosas de la comarca. Hija mayor de Sawkhari, quien vivía separado desde hace mucho tiempo de su conyugue Puquindica.

Todavía entre dichas familias de estirpe podríamos mencionar a Qullpasa, Kawaraya,. Saxasani, Sillajway, Inka Qamacha, Qhusillawi, Tanka Tanka,  Willi Willi, Ukumiri, Pukara y muchos otros ellos nobles caciques y T`hallas del Ande Aymara en los tiempos remotos de la  mitología andina aymara.

La singular Kariquima diariamente, coqueteaba salía a pastear su ganado en las extensas tierras de su padre Sawkari.

Esta fue la razón para que poco a tiempo después, dos gallarados caciques de la comarca, el mallku Sajama y el Pichu mallku Tatasabaya quedaron profundamente enamorados de ella.

El Picho Mallku Tatasabaya, no menos potentado de su contendiente, poseía en sus tierras gran número de llamas, tarucas Wiskáchas, perdices, Tujus, etc., pero además era propietario de un vasto salar, fuente de riqueza inagotable.

El cacique tenía como sus leales servidores al Mallku Kunturi y al avestruz Zuri Ipala, a quienes después de revelarles la pasión que sentía por la hija de Sawkñhñari, este fue aconsejado para mandar el mensaje de sus pretensiones al longevo mallku Sawhari. La fisión fue encargada a su humilde servidora Zuri Ipala, quien en alguna alocada carrera cruzo la tierra de los Karakas hasta llegar al dominio del gran Sawkhari.

El longevo cacique complacido por el mensaje del pretendiente Tatasabaya, encomendó a la chasqui misionera su predisposición para aceptar el “pedido de mano” de su hija Kariquima quien vivía en la completa incertidumbre por los galanteos de sus pretendientes. Aconsejado por su padre y los “yatiris” de la comarca y sintiéndose enamorada, ella complacida acepto al gallardo Mallku Tatasabaya, quien exaltado por la buena noticia, la hizo correr (como regueo de pólvora) por toda la comarca.

La novedad como era de esperar fue para Sajama como un chorro de agua fría. El decepcionado y sintiendo herido en su orgullo, concibió una funesta idea de una venganza. Diestro hondeador, cuyos atributos de guerrero lo había aprendido en las permanentes luchas sostenidas por su hermano Illimani.

Un DIA decidió mandar anteladamente a su astuto subyugado Atuq Antonio, con la misión de atisbar a su ocasional enemigo a fin de lograr un ataque victorioso. Armado de su poderosa honda y de lazos contundentes (wisca), obrando con mucha astucia, Sajama llego  a lanzar un hondazo que cayo certeramente en la boca de Tatasabaya, quebrándole la parte de su dentadura.

Herido Tatasabaya, sintiendo que de su boca emanaba sangre a borbotones (para ocultar su humillación), prefirió escupir los esputos de sangre que salía de su boca junto a sus destrozados dientes sobre el extenso salar de Coipasa, lejos de la mirada de su enemigo. Con el tiempo cada estupo fue convirtiéndose en aislados pequeños cerros. Estos incidentes geográficos hoy son conocidos como “Sik´ a Qullu Qullunaka”.

Se cuenta que la discusión en la reunión de awkis fue acalorada, donde los consejos menudearon desdé una guerra hasta una pelea entre ambos caciques, pero llegaron a un acuerdo. El mallku Kunturi llevaría los tujos (conejos silvestres), hambrientos para que devore la espalda de Sajama.

Después, tan pronto como fueron reunidos los tujos, el mallku kunturi en su airoso vuelo se deslizo hacia dominios de Sajama, llevando consigo a los voraces animalitos. Al encontrarse profundamente dormido a Sajama, el mallku sigilosamente dejo caer a los tujos sobre la espalda de Sajama, emprendiendo luego su retirada hacia la tierra del cacique Tatasabaya.

Los tujos dice la leyenda empezaron a comerle la espalda de Sajaba produciéndole heridas cada vez más profundas. En medio de innarrable dolor, pavor y desesperación, Sajama solo atino a pedir auxilio a su hermano Illimani. Delego tal misión de su leal servidor Atuq Antonio, quien como rayo cruzo la extensa altipampa hasta llegar a los dominios de Illimani.

El Mallku Illimani informado de la desesperante situación  de su hermano entrego al emisario un paquete bien cerrado, encargándole a este que contenía ele remedio para dar fin con los tujus.

Ya en el camino Atuq Antonio tomándole un descanso y movido por su curiosidad dice la leyenda se puso a desatar el misterioso encargo, cuan grande fue su sorpresa al ver que del envoltorio de marras  empezó a escapara una nube blanquecina que por instantes le dejo nublado su vista. Atuq Antonio había logrado nuevamente asegurar el paquete preocupado por tal fechoría el astuto carnicero prosiguió su viaje hasta donde se encontraba Sajama, a quien le encontró casi moribundo.

La nube traída por  Atuq Antonio dicen precipito sobre Sajama una inmensa nevada, sepultado a los voraces animalitos. Todos los tujus como era de esperar murieron congelados y aun de la cima de la cima de la gran montaña aymara se encuentran sepultados en las profundidades glaciales. Sajama pudo sobrevivir milagrosamente,  pero la herida profunda ocasionada por los “tujos” le dejo encorvado para siempre y que hasta ahora se le puede notar cuando se lo mira de su lado oeste.


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