Leyenda del Tata Sabaya

tata

Vivió antiguamente un hombre llamado Pedro Martín Capurata Condorvillca, más conocido como Tata Sabaya, por sus dotes personales de inteligencia, gran fuerza física, carácter enérgico, talento organizador y tenía una ideología expresada en la lucha para dar fin con las injusticias sociales en la región. Estos fueron los atributos que le hicieron merecedor  de la obediencia del pueblo que le considero como a su líder indiscutible.

Según la leyenda, Casinquira en aquel tiempo era uno de los villorrios florecientes de la región, vivía  en la comarca una mujer indígena hermosa llamada ASUNTA admirada y pretendida por todos los galanes, quienes ocasionalmente osaban molestarla.

Cierto día cuando la bella asunta pasteaba su rebaño en el campo, habría quedado profundamente dormida acosada por el sueño que se apodero de ella.

Dicen que soñó que un hombre la embarazaba y sintiéndose profundamente enamorada, soñó que todo sucedía en aquellos instantes.

Al despertar,  un habitó de desesperación recorrió su mente y muy impresionada  se retiró  convencida de que todo había sido un sueño. Pero desde aquel día ella sintió que había concebido un hijo en sus entrañas y que a los pocos meses nació con sorprendente fisonomía: era  un bebe robusto de cabellos rubios y ojos azules, al que le puso el nombre de Pedro Martín Capurata Condor Villca.

El niño creció al cuidado de su cariñosa madre y como era de costumbre en la comunidad, ya en la infancia Pedro Martín, ayudaba en el cuidado del ganado pasteando en las faldas de la empinada montaña Tatasabaya, donde habitualmente venía a encontrarle un hombre según la leyenda era su padre, este le traía regalos, entre ellos algunos libros, lo que le permitió  a Pedro Martín aprehender a leer y escribir.

Ciertamente, no se sabe cuándo Pedro Martín bordeaba la adolescencia se afirma que el fue llevado a España para que estudie. A su vuelta el joven cacique habría tomado conciencia sobre las injusticias sociales reinantes en la región  de KARANKAS.

Durante este tiempo la minería era explotada por los españoles  en las minas de  Todo Santos, Carangas, La Rivera, y Negrillos, donde los aborígenes aymaras sometido al régimen esclavista venían trabajando en condiciones inhumanas. Pedro Martín  Capurata Condorvillca dándose cuenta  de las barbaridades que cometían los colonizadores con los indígenas, habría decidido enfrentarlos.

Esta actitud enfureció a los colonizadores quienes decidieron lincharlo  para acabar con él. El personaje solo pudo salvarse milagrosamente, escapando al naciente pueblo de CHUKIQUTA, donde vivió varios años. Convertido en el directo responsable de la histórica iglesia de esa localidad.

Después tuvo un caballo blanco, el cual llevaba en la frente un espejo adornado con plata a manera de una estrella. Este fue adquirido en el pueblo de Chukiquta. Posteriormente viajo después hasta las minas de Potosí, invitado como párroco a la fundación de la Villa de Carlos V. (Potosí, 1º de Abril del 1545), donde se dice  que participo en el trazado de las calles.

Llego a Casinquira su pueblo natal donde procedió  a fundar el pueblo al pie de la gran montaña PUMIRE y a la orilla del rió SIMIPAYA, con el nombre de Sabaya. Esto posiblemente al promediar el año 1550, se dice que seguidamente organizo los cuatro ayllus del naciente villorrio integrado por: Qanasa, Safari, Kàmujo y Qullana; así mismo inicio prontamente la construcción de la iglesia y torre.

Según la leyenda, esta última obra fue edificada a la memoria de los cuatro ayllus. El cimiento de la torre actualmente tiene una llamativa construcción. Esta sostenida por cuatro pilares los que representarían a los cuatro ayllus y hasta ahora subsiste la creencia de que en cada pilar habría sido enterrado vivo un indígena obedeciendo  a la Willancha,  ofrenda para fortalecer la unidad del pueblo y a la salud de los comunarios.

Pedro Martín Capurata Condorvillca vivía  convertido en el cacique más importante de la región. El personaje controlaba  sus dominios, realizaba viajes permanentes a Choquecota, Andamarca, Salinas y visitaba a todos sus villorrios ubicados  en los confines de karankas. Pedro Martín, todavía en su plenitud de su juventud había llegado a conocer a MARIA ROSA CALDERANA, una esbelta mujer de la comarca, de la que se enamoro locamente. Tiempo después asistió por los consejos de sus yatiris, llego a casarse y de cuyo matrimonio nació su hijo MARIANITO NIÑITO.

En aquel tiempo el vicariato de la Audiencia de Charcas (sucre), viendo la necesidad de catequizar a los indígenas aymaras, estableció en Sabanilla una misión pastoral. El misionero cura según se dice entre sus actividades fue obligado a someterse a los designios de PEDRO MARTIN CAPURATA CONDIVILLCA así, este dispuso que las misas dominicales debían celebrarse solamente con su presencia.

El cacique vivía en casinquira. El villorio se encontraba a unos 15 km. Al oeste de Sabaya. Pedro Martín habitualmente venia de allí montado en su famoso caballo blanco, la aparición del destello del espejo de su caballo en la obra de PISSAYSAKASANI motivaba en primer repique de la campana en el pueblo;  cuando el espejo destellaba en media pampa, se daba el segundo repique y solo se tocaba el tercero cuando el cacique llegaba al pueblo, el cacique arriba hasta el lugar conocido actualmente como San Sebastián.

En este lugar ha sido construido un calvario que se motivó de rituales ofrecidos por los jilaqatas durante los carnavales. Desde allí PEDRO MARTIN CAPURATA ACONDORVILLCA llegaba a  pie hasta la iglesia donde le esperaba una concurrencia nutrida de indígenas. Luego respetado una concurrencia nutrida de indígenas. Luego respetado y saludado solemnemente por sus indígenas comunarios ingresaban a la iglesia para escuchar la santa misa.

Inquieto y viajero por naturaleza dicen que llego hasta las regiones de Tarapacá (Chile), donde compro un potro para llevarlo a Sabaya, Tatasabaaya  nunca imagino que este sería aymara.

En efecto un día cuando el cacique se aprestaba a viajar a Sabaya el potro por desgracia se  habría encabritado torpemente y pisándole a MARIANITO NIÑITO, causándole la fractura en una de las piernas del niño.

Con tan lamentable suceso. Tatasabaya decidió viajar a Sabaya solo dejando a su familia en Casinquira. Mientras tanto en Sabaya el cura cansado de esperarle se dice que este había decidido oficiar  la misa sin el cacique, quien solo llego después de que la misa había concluido.

El personaje que todavía estaba asombrado por la desgracia de su hijo y al anoticiarse del desacato del fraile, estallo de ira contra este, condenándolo al horrendo castigo de encerrarlo durante una semana en el “calabozo Subterráneo” que tenía dentro la iglesia donde fue recluido inmediatamente.

Una vez establecido habría alimentado su funesto pensamiento de venganza. El cura al abandonar Sabaya y en media pampa  profirió una imprecación (excomunión), causar el exterminio del pueblo y de sus habitantes.

Desde entonces el pueblo fue azotado por una peste desconocida que ocasiono la muerte de varios comunarios. Dicha desgracia ocasiono también el desbande de toda la comunidad entre ellos el propio  PEDRO MARTIN CAPURATA CONDORVILLCA, de su familia además de otros indígenas Mario Condori, Pedro Condori y otros  quienes emigraron hasta Antà (Escara Qhamacha), llevando junto a ellas   a  “La Virgen de Casinquira”, cuya efigie se encuentra actualmente en la iglesia  de dicho pueblo. 

El vicariato de la Audiencia de Charcas, teniendo conocimiento  del fatal castigo que asolaba  al pueblo de Sabaya, delego una comisión integrada por tres frailes, con el fin de levantar la terrible excomunión.

La citada comisión en su viaje paso por diversos villorrios, así lo hizo por Tayka Marcka (Choquecota, Chuquichambi, Turco, y Urdu WANU (Huachacalla). A su llegada a Sabaya estos encontraron a su pueblo casi sin habitantes. Encontrándose  con dos mujeres, sentadas en la loma de SANTA BARBARA al lado de una iglesia rustica en cuyo interior se dice que hallaron a una mujer llamada CANDELARIA, hermana menor de COPACABANA y CONCEPCION. La misteriosa mujer según la leyenda, habría referido a los curas que había llegado recientemente en compañía de sus dos hermanas antes mencionada y cansada por el viaje, ella se había quedado en la comarca. La  presencia popular del pueblo le atribuye a esta mujer, a Candelaria como la virgen entronizada en aquellos tiempos.

Pedro Martín Capurata Condorvillca, anoticiado del arribo de la comisión de frailes y al entregarse que el pueblo había sido liberado del horrendo castigo. Este decidió volver a Sabaya, donde murió a causa del conjuro del Jesuita.

Desde entonces, la trascendencia de PEDRO MARTIN CAPURATA CONDORVILLCA,  adquirió paulatinamente un carácter milagroso y mítico de la región.

Según la creencia de los pueblos aymaras los rasgos de desarrollo alcanzados por nombrados pueblos que participaron en la repartición del cuerpo son debido al influjo del poder que irradio al cuerpo del cacique Tatasabaya, esa influencia caracterizó a Salinas de Garci Mendoza, como que pueblo que alcanzo un desarrollo floreciente ante los primeros, irradiado por la cabeza del personaje; Andamanrca y Corque, fueron las comunidades que favorecidas por las extremidades inferiores, se caracterizaron como permanentes viajeros (salineras) hacia los valles y el Salar de Coipasa.

Asimismo el brazo  que fue llevado por Toledo determino posiblemente una condición de pueblo trabajador y conservador de sus costumbres lo que según a dichas creencias se deberían a la falta del otro brazo.

En cuanto a Huachacalla, el miembro viril del cacique que significo para esta comunidad para que en su tesonera lucha levantara su desarrollo como pueblo progresista. Por último el corazón  y el brazo que quedaron en Sabaya hicieron caracterizar a este pueblo por su trabajo y por su ideología política cultural telúrica.

A la desaparición del prehistórico villorio de Casinquira, las cenizas de los restos sobrantes del cacique Martín, embolsadas en wuallacanakas (talegitas), fueron recogidas por la comunidad de VILLA VITALINA que formo parte de sus dominios y son guardadas actualmente en la iglesia de la comunidad.

Igualmente estos restos son motivos de algunas costumbres de ofrendas rituales aymaras que se realizan anualmente durante los días jueves de compadres, previo a los días de carnaval de cada año a cargo del cuerpo de Autoridades Jilacatas de Sabaya y en Villa Vitalina asimismo, el vetusto habitáculo de TATASABAYA es visitado también por los pasantes de San Juan Bautista (24 de Junio). En dicho hogar se realiza una Wilancha a la memoria del singular personaje y a la empinada montaña Tatasabaya que perdura simbolizando a la mitología telúrica de la gran cultura ayamara.

OTRA VERSION SOBRE LA HISTORIA DEL TATA SABAYA

Según la leyenda, existía en la región una hermosa doncella de nombre Kariquima, ella pasteaba todos los días a su ganado, su hermosura no pasó desapercibida y el mallku Tata Sabaya como el mallku Sajama quedó enamorado de la joven.

Tata Sabaya, animado por los yatiris envió una nota de corte a la joven, esta fue aceptada con grato placer por la joven, pero lastimosamente Sajama decidió vengarse por la insolencia de Tata Sabaya y lo emboscó, utilizando su onda certera, le destrozó los dientes y éste huyó al extenso salar de Coipasa en donde esputó sangre. Con el tiempo cada esputo fue convirtiéndose en aislados y pequeños cerros. Estos incidentes geográficos hoy son conocidos como “Sik’a Qullu Qullunaka”.

La cúspide de Tata Sabaya dicen tiene cuatro peñascos inmensos, los morros están separados por una profunda hendidura horizontal que atraviesa de este a oeste, lo que según la leyenda fue ocasionado por Sajama, en su disputa por la esbelta Karikima.

El padre Tata Sabaya, mallku Kunturi llevó tujos (conejos silvestres), para que le comieran la espala a Sajama, éste, despertado por el dolor ordenó a su sirviente a buscar a su hermano Illimani para traer el antídoto.

El sirviente al retornar de su encomienda vio moribundo a Sajama y le echó el remedio cubriendo su espalda de densa niebla que se convirtió en nieve y esta congeló a los tujos.

La parte central del volcán termina en forma de embudo. Al pie de los bloques de piedra situado en el lado Sudeste, se encuentra la pequeña boca del volcán que permanentemente exhala humo azufrado. Sobre la cima, se encuentra un mástil para la iza de la bandera.


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